viernes, 13 de noviembre de 2009


TRISTES GUERRAS
SI NO ES AMOR LA EMPRESA.
TRISTES, TRISTES.
(MIGUEL HERNÁNDEZ)

Triple motivo el de esta actualización del blog, como siempre tardío en estos tiempos míos de afanes sin medida.

En primer lugar, celebrar el recuerdo de la caída del muro de Berlín. Con mucha frecuencia he comentado que aún no se han borrado de mi mente aquellas imágenes de hace varios años, cuando en los informativos asistí al espectáculo del aniquilamiento de un acto infame. Tampoco he olvidado las dos veces en que tuve la oportunidad de visitar esta ciudad y comprobar, entre una visita y otra, cómo los restos de la infamia iban desapareciendo, algunos eso sí para ser recogidos en ciertos lugares diseñados ex-profeso (como el Museo del Muro) que procuraran contribuir a no ignorar las consecuencias de la Historia. No obstante, no nos miremos el ombligo, ya que aún quedan por el mundo muchos lamentables muros que desenladrillar. ¿Quiénes serán los desenladrilladores?

Continúo con mi homenaje a un gran actor de nuestro cine, José Luis López Vázquez. Con él reí (Plácido, Atraco a las tres, la saga de La escopeta nacional), me emocioné (Mi querida señorita) y temblé de pánico (La cabina). López Vázquez, y no soy original con lo que afirmo, es el Jack Lemmon del cine español. Gracias por todas las emociones que me provocaste, cómico del ingenio.

Y, finalmente, otro homenaje a un escritor, testigo de un siglo: Francisco Ayala. Tuve la oportunidad de conocerlo e intercambiar unas palabras con él hace unos años, en un curso de verano que le dedicó la Universidad de Granada. En aquel breve diálogo y en sus intervenciones frente al público, me encontré con una mente lúcida (a pesar de la avanzada edad) y, sobre todo, coherente. Y me refiero a esa coherencia que busco en los demás y en mí, la del que ha vivido y no reniega de sus ideas ni de sus experiencias y, además, mantiene la esperanza de que todavía en el camino se hallan metas que conducen a otras metas, metas sin fin.

2 comentarios:

Almas viajeras dijo...

Desempolvando mi pluma, para volver a luchar. Esta vez con más ganas, pero con el mismo resultado.

http://poesiasreflexiones.blogspot.com/


p.d: que tal el teatro?

Ana Belén dijo...

Para las personas lúcidas, el horizonte se desplaza conforme van alcanzando lo que antes eran expectativas. Los demás se sientan en una piedra como si fuera un pilar de su esquema mental a ver pasar a los demás y pensar que lo único que hacen es perder el tiempo ¿pensar?, ¿escribir?, ¿poesía?... qué peérdida de tiempo.
BEsos, perráncano querido