martes, 7 de octubre de 2008


OH TÚ, QUE DE LA MUERTE, TU VIEJA Y FIRME AMANTE,
ENGENDRAS LA ESPERANZA -¡ESA ADMIRABLE LOCA!
¡OH SATÁN, TEN PIEDAD DE MI LARGA MISERIA!

(CHARLES BAUDELAIRE: LETANÍAS DE SATÁN)


Lo prometido, es deuda. A continuación expongo mi valoración de Tropic Thunder. ¡Una guerra muy perra! (2008), dirigida y protagonizada por Ben Stiller.

Yo me divertí. Otros, no.

Y es que resulta una película difícil. Es metacine. Ben Stiller, Jack Black y Robert Downey Jr., el trío por excelencia, se ríen de sí mismos (se nota en el filme que, durante el rodaje, se lo estaban pasando bomba -y nunca mejor dicho-), se mofan del engreído Hollywood (actores, directores, representantes, inversores... : Tom Cruise borda, bajo un repelente disfraz que me recuerda a nuestro Torrente, el papel de un odioso productor) y ponen en tela de juicio el papel de la prensa en esta hoguera de vanidades.

¿La clave para disfrutarla plenamente? Conocer películas anteriores como Platoon, Apocalypse Now y Rambo, eje paródico sobre el que se sustenta la película. Saber que el Olimpo hollywoodiense erige ídolos con pies de barro. Estar dispuesto a carcajearse con un lenguaje soez y burdo a la par que vacuo. Aceptar chistes como que un actor rapero se llama Alpa Chino y que un actor del método decide cambiarse, mediante cirugía, el color de la pigmentación de su piel. Y, disfrutar, sobre todo, con los tres pseudo-trailers que abren el largometraje: el de Ben Stiller emulando a cualquier personaje de Stallone o Schwarzenegger; el de Robert Downey Jr. y Tobey Maguire (en un genial cameo) ofreciéndonos un Brokeback Mountain monasterial; y el de Jack Black jugando a ser un acaparador de personajes como Eddie Murphy.

Insisto. Yo me reí... y mucho.

Así que, para mantener el tono, me despido con este poema de Benjamin Péret: "Epitafio para un monumento a los muertos de la guerra" (advertencia: no existen los signos de puntuación).

El general nos dijo
el dedo en el ojo del culo
El enemigo está por ahí Id
Era por la patria
Nos pusimos en marcha
el dedo en el ojo del culo
A la patria la encontramos
el dedo en el ojo del culo
La alcahueta nos dijo
el dedo en el ojo del culo
Morid o
salvadme
el dedo en el ojo del culo
Ayer encontramos al káiser
el dedo en el ojo del culo
a Hindenburg Reischoffen Bismarck
el dedo en el ojo del culo
al gran duque X Abdul-Amid Sarajevo
el dedo en el ojo del culo
unas manos cortadas
el dedo en el ojo del culo
Nos han roto las tibias
el dedo en el ojo del culo
devorado el estómago
el dedo en el ojo del culo
traspasado los cojones con cerillas
el dedo en el ojo del culo
y luego lentamente
hemos reventado
el dedo en el ojo del culo
Rogad por nosotros
el dedo en el ojo del culo



miércoles, 1 de octubre de 2008


"¡AH DE LA VIDA...!"
¿NADIE ME RESPONDE?
¡AQUÍ DE LOS ANTAÑOS
QUE HE VIVIDO!
LA FORTUNA
MIS TIEMPOS HA MORDIDO:
LAS HORAS
MI LOCURA
LAS ESCONDE.
(FRANCISCO DE QUEVEDO)

Pasa el tiempo, pasa el tiempo... Y hay que volver a hablar de cine.
Dos películas, dos: el musical Mamma mia! y la comedia Vicky Cristina Barcelona.

Mamma mia!: Musical menor que, finalmente, resulta delicioso. A veces, los platos más sencillos resultan los más gustosos. La receta, tan sencilla como el resultado final: las pegadizas canciones de ABBA, un escenario impagable (una isla griega de cuyo nombre no logro acordarme... ¡El Egeo! ¡La luz! ¡El azul!), y uno grupo actoral en estado de gracia: genial la pizpireta (y recuperada) Meryl Streep; un estupendo Colin Firth; dos magníficas secundarias de lujo que dan réplica a la protagonista y que, en ocasiones, le ganan el terreno: Julie Walters y Christine Baranski; y un corifeo de lugareños que apoyan con simpatía y optimismo el argumento de la historia. ¿Mis números musicales favoritos? La parejita de enamorados (Dominic Cooper y Amanda Seyfried) cantando su amor en la playa, rodeados de un ballet de hombres-rana (Lay All Your Love On Me); todas las mujeres de la isla, con Meryl a la cabeza, convirtiendo Dancing Queen en un himno; la protagonista y sus dos amigas deleitando la despedida de soltera con Super Trouper; la tensión in crescendo entre la jovencita Amanda Seyfried y los tres candidatos a papuchi del alma (Gimme! Gimme! Gimme!); la escuálida Christine Baranski, femme fatale, rechazando el amor de Philip Michael en Does Your Mother Know; y la divertidísima Julie Walters declarando su amor a Stellan Skarsgard con el tema Take A Chance On Me. Y, por supuesto, los dos numeritos (y que no precisaré) que todos los actores nos regalan en los títulos de crédito finales. ¡No os levantéis de la butaca antes de tiempo, canallas!

Vicky Cristina Barcelona: Me costó, me costó dejarme arrastrar hasta el meollo de la historia. La voz en off me sobraba y el doblaje al castellano me espantaba. Indudablemente, y por más motivos, esta película debe visionarse en versión original. Tampoco encontré el toque Woody Allen hasta muy avanzado el filme. Lo mejor: la película mejora muchísimo desde que aparece en escena el personaje de Penélope Cruz (creo que es el primer trabajo interpretativo con el que me convence); algunos momentos de genialidad indescriptible (por ejemplo, todos los referentes a las relaciones a tres bandas); y el final, con esa sensación de que, después de algo más de hora y media de metraje, no ha pasado nada y cada uno sigue con su anodina existencia. Tan sólo son felices los que viven en la ignorancia. En definitiva, un certero análisis de lo que Woody Allen llama "la insatisfacción crónica". ¡Ah! Y el tema musical (y casi exclusivo) del filme, Barcelona, interpretado por Giulia y Los Tellarini, se me antojó maravilloso aunque... ¿por qué tanta guitarra en el resto de la banda sonora? ¿Tópico español no superado? En fin, habrá que volver a verla (en versión original, insisto).

Próximamente: Tropic Thunder: ¡Una guerra muy perra! (¿o es que hay alguna guerra que no lo sea?

Posdata literaria: Última novela leída, Esa dama de Kate O'Brien, un acercamiento a las relaciones entre Ana de Mendoza, princesa de Éboli, el rey Felipe II y el secretario Antonio Pérez. Recomendable para los amantes de la introspección. Narrativa psicológica que ahonda en la personalidad de esta enigmática mujer (sin olvidar, como previene la autora, que se trata de una ficción literaria a partir de unos personajes históricos).

lunes, 22 de septiembre de 2008


- ENTONCES, ¿QUÉ ES LO QUE AMAS, EXTRAORDINARIO EXTRANJERO?
- AMO LAS NUBES... LAS NUBES QUE PASAN... ALLÁ... ALLÁ LEJOS,
¡LAS MARAVILLOSAS NUBES!

(CHARLES BAUDELAIRE: PEQUEÑOS POEMAS EN PROSA)


Uno de mis cuadros favoritos, Venus y Marte (hacia 1480-90), de Sandro Botticelli. Puede admirarse en la National Gallery, en Londres.

Es una de las pocas obras profanas a las que Botticelli debe su fama. Venus, diosa del Amor y la Belleza, vigila mientras su amante, Marte, dios de la Guerra, duerme; ni la concha que soplan en su oreja los traviesos pequeños sátiros ni las avispas que zumban a su alrededor, consiguen despertarle.

La pintura hace referencia a un antiguo mito, y quizá incluso a pasajes concretos de la literatura clásica, pero el tratamiento de Botticelli debe muy poco al arte antiguo: la armadura, el vestido, las joyas y los peinados, incluso las proporciones de los personajes, se ajustan a la moda contemporánea. También es contemporánea, y motivo de broma en las celebraciones de boda (al parecer, la obra formaba parte de la decoración de una casa florentina con motivo de unos esponsales), la idea de que hacer el amor agota al hombre y da fuerzas a la mujer; aunque el mensaje más serio -el amor triunfa sobre todo- es intemporal.

Sólo me resta añadir los versos de Arthur Rimbaud:

¡Que venga, que venga
el tiempo del amor!

Tanta paciencia tuve
que para siempre olvido.
Temores y dolores
a los cielos se han ido.
Y la sed malsana
oscurece mis venas.

¡Que venga, que venga
el tiempo del amor!

Igual que la pradera
al olvido entregada,
crecida, y florida
de incienso y cizañas,
con el feroz zumbido
de las sucias moscas.

¡Que venga, que venga
el tiempo del amor!

lunes, 15 de septiembre de 2008


DOY A MI ESPERANZA MIS MANOS, PALMAS DE VICTORIA
DOY A MI ESPERANZA MIS PIES, CARROS DE TRIUNFO

(JULES SUPERVIELLE)


Acudo ilusionado a visionar Che el argentino (2008), de Steven Soderbergh.

El realizador ha logrado una película muy correcta, con momentos verdaderamente impactantes (como el tramo final del filme: todo lo que afecta a la toma de la ciudad de Santa Clara se me antoja una lección de lo que debe ser el lenguaje del cine).

La interpretación de Benicio del Toro tampoco desmerece, incluso me impresiona su semejanza física con el personaje retratado.

No obstante, la conclusión final es que, en su conjunto, salgo de la sala con una sensación de frialdad. En nada me siento conmovido. Y acaso sea este el valor de este pseudo-documental: ofrecernos una visión objetiva del controvertido Che a través de este bio-pic que pone en escena muchísimas técnicas de la narrativa cinematográfica.

En definitiva: que se vea y que cada cual juzgue según su criterio.

Un apunte cómico: jugando a buscar el equivalente en la industria pornográfica, el título aconsejable sería Che, qué vara (made in Julius). ¡Qué buena risa!

Dos recomendaciones, calentitas en el mercado del DVD:

Juno (2007), de Jason Reitman. Diálogos ingeniosos y actores estupendos (te adoro, Ellen Page) en esta comedia-drama que trata del embarazo de una adolescente. Quiero una Juno en mi vida, que me haga reír con su divertida malevolencia y su mordaz inteligencia, sin afectaciones.

En el valle de Elah (2007), de Paul Haggis. Basada en un hecho real, el filme se convierte en una amarga fábula sobre la violencia. El tramo final de la película (más o menos los últimos veinte minutos) me dejaron noqueado. Tommy Lee Jones y Charlize Theron bordan la genialidad interpretativa. En cuanto pasan los títulos de créditos finales, es imposible no reflexionar acerca del tipo de sociedad occidental que estamos construyendo.

martes, 9 de septiembre de 2008



VUESTRA BELLEZA ES DE UNA CLASE A LA CUAL SÓLO UN AMANTE O UN NIÑO PUEDE ACERCARSE LO SUFICIENTE PARA VERLA.

(KATE O'BRIEN: ESA DAMA)

Hellboy 2...

A pesar de que la dirige Guillermo del Toro...

A pesar de que adoro el género fantástico...

A pesar del barroquismo de sus imágenes...

A pesar de los hallazgos en su galería de personajes...

A pesar de algunos buenos momentos de acción...

A pesar de algún toque de humor mal intencionado...

No me ha gustado.

Fiasco total.

Y habrá Hellboy 3, con tierno retoño en danza. ¿Os suena de algo?


jueves, 4 de septiembre de 2008


PENSAR O SENTIR,
¿O QUÉ TERCERA COSA ENTRE LOS ESCENARIOS PUESTOS APARTE?
TEDIOS DEL CREPÚSCULO Y DEL DESALIÑO,
ABANICOS CERRADOS, CANSANCIO DE HABER TENIDO QUE VIVIR...

(PESSOA: LIBRO DEL DESASOSIEGO)

Vuelta a la rutina. ¿Qué ha sido de mis necesarias paradojas?

Vuelta a la rutina. Este es uno de mis poemas:

Quisiera sellar tus ojos
con besos de dulces lágrimas
y cubrir tus labios
con aromas de sésamo y miel.
El azul nos envuelve,
tibio y hospitalario.
Nos ofrece tiempo y mar.
Mira esta luz
y dime
si no consuela
nuestra soledad,
si no desnuda
las lívidas túnicas
de la carne,
huellas despojadas
de oropeles
sin orfebre, sin artesano
que labre las líneas frívolas
de la existencia.
Hoy sueño con ángeles
que me aíslan con sus alas.
Y descubro en mis oraciones
palabras de ayer,
no reveladas.

Espero que os guste.

Postdata: Debo un brindis maldito.

sábado, 30 de agosto de 2008


CUANDO SALE LA LUNA SE PIERDEN LAS CAMPANAS
Y APARECEN LAS SENDAS IMPENETRABLES.

(FEDERICO GARCÍA LORCA)


Ya han pasado veintiún años.

Por aquel entonces, el día de antes, hubo muchísimos planes.

Por aquel entonces, el día de después, se supo que nada saldría adelante.

Y hoy vuelve aquella canción que tantas veces cantamos:


Un día más me quedaré sentado aquí,
en la penumbra de un jardín tan extraño.
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación.
Esperando un eclipse me quedaré.
Persiguiendo un enigma al compás de las horas.
Dibujando una elipse me quedaré
entre el sol y mi corazón.
Junto al estanque me atrapó la ilusión.
Escuchando el lenguaje de las plantas
he aprendido a esperar sin razón.
Soy metálico en el jardín botánico.
Con mi pensamiento
sigo el movimiento de los peces en el agua.
Un día más me quedaré sentado aquí,
en la penumbra de un jardín tan extraño.
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación.
Esperando un eclipse me quedaré.
Persiguiendo un enigma al compás de las horas.
Dibujando una elipse me quedaré
entre el sol y mi corazón.
Soy metálico en el jardín botánico.
Con mi pensamiento
sigo el movimiento de los peces en el agua.
Con mi pensamiento
sigo el movimiento de los peces en el agua.
Con mi pensamiento
sigo el movimiento de los peces en el agua.


Tú pones la música... Por ahí estará tu guitarra.