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jueves, 15 de mayo de 2014

LA PRIMAVERA BESABA
SUAVEMENTE LA ARBOLEDA,
Y EL VERDE NUEVO BROTABA
COMO UNA VERDE HUMAREDA.
(ANTONIO MACHADO)

Breve actualización para saludar a la primavera con los anteriores versos de Antonio Machado y estos de Pablo Neruda, recogidos bajo el título Con Quevedo, en primavera:

Todo ha florecido en
estos campos, manzanos,
azules titubeantes, malezas amarillas,
y entre la hierba verde viven las amapolas.
El cielo inextinguible, el aire nuevo
de cada día, el tácito fulgor,
regalo de una extensa primavera.
Sólo no hay primavera en mi recinto.
Enfermedades, besos desquiciados,
como yedras de iglesia se pegaron
a las ventanas negras de mi vida
y el sólo amor no basta, ni el salvaje
y extenso aroma de la primavera.

Y para ti qué son en este ahora
la luz desenfrenada, el desarrollo
floral de la evidencia, el canto verde
de las verdes hojas, la presencia
del cielo con su copa de frescura?
Primavera exterior, no me atormentes,
desatando en mis brazos vino y nieve,
corola y ramo roto de pesares,
dame por hoy el sueño de las hojas
nocturnas, la noche en que se encuentran
los muertos, los metales, las raíces,
y tantas primaveras extinguidas
que despiertan en cada primavera.

En la imagen una estupenda panorámica de Trafalgar Square, cedida por una de las integrantes del grupo de mi última visita a Londres.

¡Hasta pronto!

lunes, 4 de julio de 2011


LA CAPACIDAD DE REÍR JUNTOS
ES EL AMOR
(FRANÇOISE SAGAN)

¡Por fin tiempo de ocio vacacional! Compartir tiempo con mi gente, viajar a lo conocido o a lo desconocido, leer sin que los párpados se cierren, ver las películas que esperaban su oportunidad...
¡Felices días para todo el mundo!

Como podréis haber comprobado en el otro blog del que me ocupo (www.bibliobulyana.blogspot.com), la representación de Drácula The Musical resultó un éxito (a pesar de los fallos técnicos que un ordenador maleado nos propició). Aquí os dejo una imagen de la obra: el momento en que Jonathan Harker (Christian Pérez) le entrega a Drácula (Juanjo Morales) el documento por el que se ha convertido en el poseedor del Monasterio de Pulianas City; y todo esto bajo la atenta mirada del ama de llaves del vampiro, Madame Magenta (Iván Shukodoev). A la izquierda de la imagen podéis ver a nuestro fichaje estrella: el esqueleto Gustavo.

En otro orden de cosas, hace ya tiempo que le prometí a mi poetisa favorita que le publicaría el siguiente poema y que os ofrecería una dirección en la que podéis comprobar las múltiples facetas de esta humanista mujer (especialmente, su obra pictórica y poética). La página web es www.naranjoparis.com y el poema expresa:

Tú eres locura.
Él es locura.
Ellos son locura.
Y yo...
soy la locura
que cuchichea
entre los pensamientos
de aire y polvo;
la que habita
sin principio
ni fin de la idea;
la que no cierra los ojos
ante la mirada del ciego;
la que ya no cree en los cuentos
que se llenan de sombra
y cautiverio.
Yo soy la locura...

¡Hasta pronto, perráncanas y perráncanos!

lunes, 22 de septiembre de 2008


- ENTONCES, ¿QUÉ ES LO QUE AMAS, EXTRAORDINARIO EXTRANJERO?
- AMO LAS NUBES... LAS NUBES QUE PASAN... ALLÁ... ALLÁ LEJOS,
¡LAS MARAVILLOSAS NUBES!

(CHARLES BAUDELAIRE: PEQUEÑOS POEMAS EN PROSA)


Uno de mis cuadros favoritos, Venus y Marte (hacia 1480-90), de Sandro Botticelli. Puede admirarse en la National Gallery, en Londres.

Es una de las pocas obras profanas a las que Botticelli debe su fama. Venus, diosa del Amor y la Belleza, vigila mientras su amante, Marte, dios de la Guerra, duerme; ni la concha que soplan en su oreja los traviesos pequeños sátiros ni las avispas que zumban a su alrededor, consiguen despertarle.

La pintura hace referencia a un antiguo mito, y quizá incluso a pasajes concretos de la literatura clásica, pero el tratamiento de Botticelli debe muy poco al arte antiguo: la armadura, el vestido, las joyas y los peinados, incluso las proporciones de los personajes, se ajustan a la moda contemporánea. También es contemporánea, y motivo de broma en las celebraciones de boda (al parecer, la obra formaba parte de la decoración de una casa florentina con motivo de unos esponsales), la idea de que hacer el amor agota al hombre y da fuerzas a la mujer; aunque el mensaje más serio -el amor triunfa sobre todo- es intemporal.

Sólo me resta añadir los versos de Arthur Rimbaud:

¡Que venga, que venga
el tiempo del amor!

Tanta paciencia tuve
que para siempre olvido.
Temores y dolores
a los cielos se han ido.
Y la sed malsana
oscurece mis venas.

¡Que venga, que venga
el tiempo del amor!

Igual que la pradera
al olvido entregada,
crecida, y florida
de incienso y cizañas,
con el feroz zumbido
de las sucias moscas.

¡Que venga, que venga
el tiempo del amor!