miércoles, 18 de mayo de 2016

¿EN DÓNDE CON SUS CANTOS ESTÁ LA PRIMAVERA?
NO PIENSES MÁS EN ELLO,
SINO EN TU PROPIA MÚSICA.
(JOHN KEATS)

Pues, ciertamente, después de un invierno melancólico, monótono y apagado, parece que las balbuceantes andanzas de la primavera me están resultando beneficiosas. Y espero que a todo el mundo (o al menos a la parte que se lo merece) le ocurra los mismo.
Como dijo el inefable Pablo Neruda, en su Oda a la primavera:

Primavera
temible,
rosa
loca,
llegarás,
llegas
imperceptible,
apenas
un temblor de ala, un beso
de niebla con jazmines,
el sombrero
lo sabe,
los caballos,
el viento
trae una carra verde
que los árboles icen
y comienzan
las hojas
a mirar con un ojo,
a ver de nuevo el mundo,
se convencen.
Todo está preparado,
el viejo sol supremo,
el agua que habla,
todo,
y entonces
salen todas las faldas
del follaje,
la esmeraldina,
loca
primavera,
luz desencadenada,
yegua verde,
todo
se multiplica,
todo
busca
palpando
una materia
que repita su forma,
el germen mueve
pequeños pies sagrados,
el hombre
ciñe
el amor de su amada,
y la tierra se llena
de frescura,
de pétalos que caen
como harina,
la tierra 
brilla recién pintada 
mostrando 
su fragancia 
en sus heridas,
los besos de los labios de claveles,
la marea escarlata de la rosa.
Ya está bueno! 
Ahora, 
primavera,
dime para qué sirves
y a quién sirves.
Dime si el olvidado
en su caverna
recibiò tu vista,
si el abogado pobre
en su oficina
vio florecer tus pétalos
sobre la sucia alfombra,
si el minero
de las minas de mi patria
no conociò
más que la primavera negra
del carbòn
o el viento envenenado
del azufre.

Primavera, 
muchacha,
te esperaba!
Toma esta escoba y barre 
el mundo.
Limpia
con este trapo
las fronteras,
sopla
los techos de los hombres,
escarba
el oro
acumulado 
y reparte
los bienes
escondidos,
ayúdame 
cuando 
ya
el 
hombre
esté libre
de miseria,
polvo,
harapos,
deudas,
llagas,
dolores,
cuando
con tus transformadoras manos de hada
y las manos del pueblo,
cuando sobre la tierra
el fuego y el amor
toquen tus bailarines
pies de nácar,
cuando
tú, primavera,
entres
a todas
las casas de los hombres,
te amaré sin pecado,
desordenada dalia,
acacia loca,
amada,
contigo, con tu aroma,
con tu abundancia, sin remordimiento
con tu desnuda nieve
abrasadora,
con tus más desbocados manantiales
sin descartar la dicha
de otros hombres,
con la miel misteriosa
de las abejas diurnas,
sin que los negros tengan
que vivir apartados
de los blancos,
oh primavera
de la noche sin pobres,
sin pobreza,
primavera
fragante,
llegarás,
llegas,
te veo
venir por el camino:
ésta es mi casa,
entra,
tardabas,
era hora,
qué bueno es florecer,
qué trabajo
tan bello:
qué activa 
obrera eres, 
primavera, 
tejedora, 
labriega, 
ordeñadora, 
múltiple abeja,
máquina 
transparente, 
molino de cigarras, 
entra
en todas las casas, 
adelante,
trabajaremos juntos 
en la futura y pura 
fecundidad florida.

martes, 26 de abril de 2016

LA LECTURA HACE AL HOMBRE COMPLETO;
LA CONVERSACIÓN, ÁGIL;
Y EL ESCRIBIR, PRECISO.
(SIR FRANCIS BACON)

Ayer, durante una intensa reunión, me visitó la musa creativa y me lancé a escribir al modo clásico, que tiene su aquel. Mi propósito era construir un adocenado soneto, pero, finalmente, me quedé únicamente en los dos cuartetos iniciales.

Como ha transcurrido muchísimo tiempo desde que os ofrecí un texto personal, aquí os dejo esos dos cuartetos. A ver qué os parecen.

Recibí de tus labios frío acero,
si un día antojo halagüeño de olvido,
hoy por luces desabridas regido
y en el fiel mañana pesar ligero.

Que amor ayer mostrárase sincero,
hizo de mi deseo fin temido,
adverso consuelo por ti movido,
ternura a la que me volví primero. 
 
¡Hasta pronto!

jueves, 7 de abril de 2016

DONDE NO HAY SENTIDO DEL HUMOR, HAY DOGMA.
(ALFONSO USSÍA)

Un sentido homenaje al trabajo de esta maravillosa cómica.
Adiós, Chus Lampreave. En tu honor, estos versos de Miguel Hernández:

PENA BIENHALLADA

Ojinegra la oliva en tu mirada,
boquitierna la tórtola en tu risa,
en tu amor pechiabierta la granada,
barbioscura en tu frente nieve y brisa.

Rostriazul el clavel sobre tu vena,
malherido el jazmín desde tu planta,
cejijunta en tu cara la azucena,
dulciamarga la voz en tu garganta.

Boquitierna, ojinegra, pechiabierta,
rostriazul, barbioscura, malherida,
cejijunta te quiero y dulciamarga.

Semiciego por ti llego a tu puerta,
boquiabierta la llaga de mi vida,
y agriendulzo la pena que la embarga.