viernes, 9 de enero de 2015

EL PROGRESO CONSISTE EN NAVEGAR SIEMPRE
EN CONTRA DE LA CORRIENTE, QUE ES LA RUTINA.
(CLEMENTE RICCI)

¡Feliz 2015!
Aquí hállome de nuevo, después de unos estupendos días en los que ha primado el reencuentro, físico o virtual, con mucha gente que se había encaminado en otras direcciones. El destino ha querido que volvamos a coincidir y esto me ha llenado de alegría.

Comienzo el recién estrenado año con un breve comentario acerca de dos películas, cada una de ellas muy distinta tanto en su génesis como en sus posteriores gestación y resultado.

El primer largometraje es el cacareado final de la trilogía de El hobbit, también conocido por La batalla de los cinco ejércitos. ¿Qué decir que no dijera cuando comenté las dos partes anteriores? Bien, me centraré en este filme y, si bien es cierto que las condiciones de su visionado no fueron las más idóneas al encontrarme rodeado de un sexto ejército (el del alumnado al que acompañaba en la sala), he de decir que, frente a un planteamiento y un desenlace que me parecieron aceptables, el nudo de la película se me antojó tedioso y nefasto. No obstante, en todos los tramos del filme son evidentes muchas patochadas que provocan la carcajada desmedida y cargan contra el espíritu épico del filme. Valgan como ejemplos de esta irrisión el tratamiento general del personaje de Legolas (con una especial mención al momento en que salta de piedra en piedra cuando el puente se rompe) o el hecho de que Bilbo Bolsón sea capaz de matar a los orcos con una simple piedra. Y, así, hasta la saciedad, sin olvidarnos del eterno metraje con el que suele enervarnos el realizador.

La otra película, dirigida por Theodore Melfi, es St. Vincent, alejada de toda la parafernalia de los efectos especiales y centrada en el trabajo de los actores. Siguiendo la estela de los buenos sentimientos del cine de Frank Capra, el filme se esfuerza por reivindicar el reconocimiento de la santidad en la sociedad contemporánea y, para ello, nos muestra el día a día de un arquetípico antihéroe interpretado por Bill Murray, el cual parece recoger un cierto tipo de personaje que recuerda a muchos de los últimos caracteres interpretados por Jack Nicholson. Con todo, yo me quedo con el papel secundario de Naomi Watts, una embarazadísima prostituta del Este, que huele a premio desde lejos. En fin, un largometraje con mensaje (valga el pareado) que se deja ver con comodidad.

¡Hasta pronto!  

martes, 16 de diciembre de 2014

EL RECUERDO, COMO UNA VELA,
BRILLA MÁS EN NAVIDAD.
(CHARLES DICKENS)

Aprovecho para desearos muchas carcajadas para estas fechas venideras y para todo el año que nos espera por delante, ese 2015 agazapado detrás de la esquina.
¡Hasta pronto!

jueves, 4 de diciembre de 2014

 EL BIEN PUEDE RESISTIR DERROTAS; EL MAL, NO.
(RABINDRANATH TAGORE) 

Seguimos en el mundo de las series televisivas.

La tercera temporada de Érase una vez, esa relectura de los cuentos de toda la vida, parece demostrar el agotamiento de la idea. Los guionistas hilan con poca finura (y originalidad) y creo que aburre en demasía el discurso de los buenos sentimientos y de lo que significa la familia, condenada a entenderse a pesar de su desestructuración. Además, muchos de sus personajes me resultan odiosos, llevándose la palma el patético niño Henry Mills (Jared S. Gilmore) y su insoportable bisabuelo Peter Pan, interpretado por un hierático Robbie Kay.

Más entretenida me ha resultado la primera temporada de Agentes de SHIELD, a pesar de lo previsible de su argumento. Y nada más que reseñar en este producto, fiel a las convenciones del género.

Por último, he de admitir que, con tan sólo dos episodios visionados de la primera temporada de Los Originales, me declaro fan incondicional del híbrido sociópata vampirilicántropo Niklaus Mikaelson (Joseph Morgan). Con él, completo mi triunvirato de nosferatus, junto al abuelo Drácula y el decadente Lestat. Espero que a los guionistas de la serie no les dé por el juego de la redención, una constante en este género de historias. Además, otro acierto de la serie es ambientar los vaivenes sobrenaturales en la ciudad de Nueva Orleans, dejando atrás los ya casi insufribles triángulos amorosos adolescentes de Crónicas vampíricas.

¡Hasta pronto!

jueves, 13 de noviembre de 2014

LA VIDA ES UNA OBRA QUE NO PERMITE ENSAYOS.
CANTA, RÍE, BAILA, LLORA, VIVE INTENSAMENTE
ANTES DE QUE EL TELÓN BAJE.
(CHARLES CHAPLIN)

Y seguimos con el comentario de las ultimas series puestas al día. Hoy, con una mención especial al humor.

La séptima temporada de The Big Bang Teory no es más que una prolongación de los personajes y las situaciones de temporadas anteriores. Sí echo en falta que se potencien y expriman las excentricidades de Sheldon, sin quien esta comedia de situación carecería de sentido.

Por su parte, la decimotercera temporada de Padre de familia logra, en algunos de sus episodios,unas cotas casi insuperables de gamberrismo absurdo, cínico y crítico. Adoro los títulos de crédito iniciales en que se parodian otras series de animación. No os la perdáis si este tipo de humor es el vuestro.

Dentro de otro género, el del misterio y el terror, la tercera temporada de American Horror Story: Coven, dedicada a la brujería, me ha gustado menos que las dos anteriores (si bien el episodio del ataque zombie me resultó sublime). Creo que las situaciones y algunos personajes quedan desaprovechados y que los guionistas andaban escasos de ideas frescas.

Por su parte, la tercera temporada de Grimm es entretenida y esto ya es bastante. Incluso hay detalles gore que se agradecen. Para acabar, aún se encuentra en estado de previsión la primera temporada vampírica de Los Originales, a la que se ha unido la primera temporada de Sleepy Hollow.

En cuanto a la tercera temporada de Homeland, he de decir que he llegado hasta el episodio seis y que esta lentitud se debe a que no me está enganchando tanto como las dos primeras. Todo lo contrario que me ha ocurrido con la primera temporada de Los mosqueteros, una maravillosa producción de la BBC que se permite ampliar con acierto el archi-conocido universo de los personajes de Alejandro Dumas. También me está convenciendo, poquito a poco, la primera temporada de otro universo ampliado televisivamente, el de Marvel, a través de su serie Agentes de Shield.

¡Hasta pronto, perráncanos y perráncanas! (¡Cuánto tiempo sin emplear este apelativo!) 

jueves, 23 de octubre de 2014



Pues sí... Como quien no quiere la cosa, y aunque no lo parezca, el otoño ya está aquí.

Aquí queda este poema, Alma ausente, de Federico García Lorca como muestra.

El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y montes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.

En otro orden de cuestiones, continúo en el proceso de actualizarme en series de televisión en un momento en que se han juntado varias terceras temporadas: las de Homeland, Grimm y American Horror Story: Coven.

Por otra parte, he finalizado la quinta temporada de Crónicas vampíricas. A pesar de mi conocida querencia por el tema, la serie ya se ha convertido, según mi modesta opinión, en un más de lo mismo, y mi único entretenimiento consiste en contabilizar cuántos cuellos se parten a troche y moche (ante cualquier problema con alguien, rómpele el cuello y sal corriendo), y en apostar por quién puede morir y/o volver a la vida o la no-vida. De hecho, en uno de los contenidos extras, los mismos actores bromean acerca de estos temas, demostrando que se les escapan o difuminan los giros argumentales que juegan con dichas posibilidades. En fin, en cuanto supere la resaca de colmillos adolescentes, tengo previsto visionar la primera temporada de Los Originales, serie nacida a la penumbra de la anterior.

¡Hasta pronto! 

viernes, 26 de septiembre de 2014

CREO QUE LA ANSIEDAD QUE CIRCULA EN MI VIDA
NACE DE UN DESEQUILIBRIO
ENTRE LO QUE SOY Y LO QUE DEBERÍA SER.
MI ANSIEDAD NO SE ORIGINA EN UNA VISIÓN DE FUTURO,
SINO EN EL DESEO DE SUJETARLO A MI VOLUNTAD.
(HUGH PRATHER)

Dejo constancia, nuevamente, de mis incursiones tardías en las series de televisión.
De la cuarta temporada de The Walking Dead me quedo (¡qué disfrute en el preciso momento!) con los episodios dedicados a la reaparición Gobernador y su conclusivo asalto a la prisión en que se aloja el grupo de supervivientes protagonistas. También, y debido a otro orden de motivos, me resultó impactante el episodio llamado "La arboleda" con su tratramiento de la niña aprendiz de psicópata.

Además, desde finales de agosto, estoy visionando, de una tirada, todas las temporadas de Prison Break. Aún ando por los últimos episodios de la cuarta y última temporada, pero puedo constatar que, dentro de sus parámetros de serie de acción, los giros de guión resultan, en ocasiones, casi rocambolescos. No obstante, admito que las andanzas de los hermanos enganchan. Igualmente compruebo que, en la cuestión de eliminación de personajes, alcanza cotas tan elevadas como en su día lo hacían Perdidos o la anteriormente mencionada serie de zombies.

En cuanto a otros asuntos, el menda se encuentra en periodo de adaptación, sobre todo en lo referente a los intempestivos horarios que marcan su existencia.

¡Hasta pronto!

viernes, 5 de septiembre de 2014

ES EXTRAÑA LA LIGEREZA
CON QUE LOS MALVADOS
CREEN QUE TODO LES SALDRÁ BIEN.
(VICTOR HUGO)

Cada día más sorprendido...

Ahí queda este poema de Manuel Altolaguirre.

Maldad 

El silencio eres tú.
Pleno como lo oscuro,
incalculable
como una gran llanura      
desierta, desolada,
sin palmeras de música,
sin flores, sin palabras.      
Para mi oído atento
eres noche profunda
sin auroras posibles.      
No oiré la luz del día,
porque tu orgullo terco,
rubio y alto, lo impide.      
El silencio eres tú:
cuerpo de piedra.

Posdata para mi estimado Findecano: Aparte de que me alegro muy mucho de saber de vuecencia, agradezco tus recomendaciones. Historia de dos ciudades, de Charles Dickens, como cualquiera de sus novelas, ocupa un lugar destacado en mi biblioteca personal. Y El Corsario Negro, de Emilio Salgari, me trae a la memoria algunos de los mejores momentos de las lecturas de mi (cada vez más lejana) adolescencia.

¡Hasta pronto!