lunes, 18 de abril de 2011


EL OBJETIVO DE LA EDUCACIÓN
ES LA VIRTUD Y EL DESEO
DE CONVERTIRSE EN UN BUEN CIUDADANO.
(PLATÓN)

¡Por fin han llegado estos días, tan necesarios, de asueto! ¡Qué terriblemente vasto se me ha antojado este falsario trimestre! Y, como premio novedoso, me quedo en Granada con la intención de disfrutar.

Breve comentario sobre Invasión a la Tierra: se trata de un claro ejemplo de cine de entretenimiento que se sustenta, como otros recientes productos, en la línea argumental de una cruel invasión alienígena. Todo esto es aprovechado para lanzarnos una descarada propaganda acerca de las virtudes de los marines norteamericanos y de su entrega y sacrificio ante la amenaza exterior. En conclusión, éste es un filme de inequívoca intención didáctica que se sustenta en los miedos de Occidente para justificar la existencia de un ejército especializado. Pero, bueno, si como espectadores arrinconamos estas obviedades, la película podrá ser digerida como mero espectáculo.

A los marines me gustaría ver poniendo orden entre el público que asiste a los desfiles procesionales granadinos, claros ejemplos de caos, empujones, insultos y, en resumen, de mala educación (de ahí la cita con la que inicio esta actualización). Seguramente estos soldaditos depondrían las armas y se entregarían al enemigo, igual que yo decidí abandonar el lugar que ocupaba durante cerca de hora y media. Una y no más, incrédulo Santo Tomás.

¡Hasta pronto!

domingo, 10 de abril de 2011

CONTEMPLAR LAS PALABRAS
SOBRE EL PAPEL ESCRITAS,
MEDIRLAS, SOPESAR
SU CUERPO EN EL CONJUNTO
DEL POEMA, Y DESPUÉS,
IGUAL QUE UN ARTESANO,
SEPARARSE A MIRAR
CÓMO LA LUZ EMERGE
DE LA SUTIL TEXTURA.
(JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO)

Cita introductora algo extensa, aunque necesaria. Y es que hoy mi intención es contribuir a conmemorar el (ya pasado) Día Internacional de la Poesía. Como ya he expresado en otro lugar, por entonces la prosaica realidad me zarandeaba con sus inexorables vaivenes.

E igualmente debo decir que esta página ha sido posible gracias a las aportaciones de la poetisa de la que ya os he hablado en ocasiones. A ella pertenecen tanto la imagen (¿a quién se parece el bicho ilustrado del graffiti) como el poema con los que pretendo crear este lírico homenaje.

Con este texto, la poesía se hace carne y explota en un juego erótico. Y en ello no hay nada de pecaminoso ni condenable. Tan sólo es vida.

Cuando la luz se deshaga,

recibiré tu cuerpo desnudo

y el firme perfume


que escondidos rincones propagan.

Nos olvidará el mundo.

El cielo de un tajo se rajará

y volará el instinto

sobre cimas anegadas de audacias.

Planearán los impulsos.

Se superpondrán placeres

y desesperados correrán los anhelos

visibles de impaciencias.

Irradiará la vida.

Las horas palparán exhaustas descargas

y enroscarán ciñendo,

y ceñirán cinturas

en caminos sin distancias.

Cuando la luz se deshaga.

Cuando, en crescendo, ritmos que,

entran y salen,

suben y bajan,

al final restallen

en convulsiones desordenadas.

Pido perdón por mi inoperancia, pero no consigo cambiar el tamaño de letra de los tres primeros versos.

domingo, 27 de marzo de 2011



LOS INTELECTUALES RESUELVEN LOS PROBLEMAS,

LOS GENIOS LOS EVITAN.

(ALBERT EINSTEIN)

Algo trastocado por la última intervención del dentista (una elevación de seno en las encías que ha provocado una redondita inflamación que comienza a remitir) y por la medicación ad hoc, me dispongo, mucho tiempo ya transcurrido desde la última actualización, a compartir mi opinión sobre dos recientes estrenos cinematográficos, inútiles en su planteamiento y en su resolución. Seré breve pues las circunstancias lo exigen y las películas no lo merecen.

En tiempos de brujas es un ejercicio del género fantástico y de aventuras que se sustenta en un endeble guión y en unos más que mejorables efectos especiales. Nicolas Cage continúa ostentado el título de actor que no tolero (no entiendo cómo consigue tantos roles protagónicos si resulta un pésimo intérprete). Al menos, el metraje es corto y se evita toda pretensión de trascendencia en su mensaje.

Y Destino oculto únicamente me ha servido para constatar el deterioro físico de su protagonista, Matt Damon. Por lo demás, se trata de una fábula pretenciosa, dentro del género del fantástico, que acaba derivando en una insípida y previsible historia de amor. A su favor también, su corta duración.

Si evitáis estas dos películas, mejor.

martes, 15 de marzo de 2011


ANTE LA POESÍA,
TANTO DA TEMBLAR
COMO COMPRENDER.
(FEDERICO FERNÁNDEZ)

¡Cuánto tiempo ha transcurrido! Y es que, cuando se acumulan los dislates de la existencia...

Aquí os ofrezco otro poema de Antonia.

Aprieta fuerte,
fuerte.
¡Más fuerte!
Que los amores
con furia braman.
Las pasiones
tocan a rebato
y circula la sangre
en inflamada lava.

Aprieta fuerte,
fuerte.
¡Más fuerte!
Que nos arrastre
la húmeda corriente.
Que del instinto
la efusión descarne
y, en enroscado duelo,
el aliento
de tu boca y de mi boca
se agite.

Aprieta fuerte,
fuerte.
¡Más fuerte!
Conduce
por la sabida senda
que lleva a lo prohibido.
Ahonda con desenfreno,
con impulsos,
entre gemidos,
en la vertical presente
que ruge con latidos.

Aprieta fuerte,
fuerte.
¡Más fuerte!
Hasta que
tus ojos
y
mis ojos
se miren sorprendidos.

Y, para concluir, un poema de autoría propia. Valoradlo tan sólo como un juego verbal.

Reduje el polvo en espirales
de crónicas olvidadas
y hallé en el silencio
de tu mirada
inmaculados residuos,
sin esperanza.

¡Cuántas ensoñaciones
pletóricas
de promesas tácitas!

Hollé mi nombre
y lo escupí
sobre la lápida
infinita, desorientada,
derruida por mudos embates.

¡Cuántos augurios
vacíos
de mutilaciones atávicas!

¡Cuántos eclipses
remotos
de ínfimas galaxias!

Hasta pronto.

martes, 1 de marzo de 2011

TODOS NACEMOS LOCOS.
ALGUNOS CONTINÚAN ASÍ SIEMPRE.
(SAMUEL BECKETT)

Bien. Lo reconozco: hablar a estas alturas de Cisne negro puede antojarse sibilina trapacería. Pero puedo aseguraros que vi este largometraje, dirigido por Darren Aronofsky, el pasado miércoles (testigos, haberlos haylos) y que lo que voy a expresar en estas líneas son las mismas palabras que empleé nada más abandonar la sala. Además, para menor equívoco, no esperéis que mi valoración sea positiva dado que, salvo la interpretación de la ya oscarizada Natalie Portman (previsible, pues los académicos demuestran debilidad por los personajes que se enfrentan a alguna tara), el conjunto del filme me pareció hiperbólico y melifluo. Resumo en varias pinceladas esta película sobre la sublime locura:

1. Hartazgo de cámara ¿subjetiva? en permanente movimiento.
2. Textura neblinosa de la imagen (¿reflejo del cacao mental de la bailarina?).
3. Detalles morbosos y cárnicos que, quizá en manos (como el resto del filme) de David Cronenberg, resultaran acertados.
4. Relación materno-filial en la más correcta herencia de las experiencias vividas por Norman Bates o por Carrie (sólo dos ejemplos para no aburrir).
5. Desconcierto genérico: ¿es un drama? ¿es una película de terror? ¿es un filme erótico?... La duda se resuelve cuando el público, en algunas escenas que debieran producir otro tipo de reacciones, se carcajea a mandíbula batiente. ¿¡Es una comedia!?
6. El mensaje subyacente de que todo acto artístico (en este caso, el mundo del ballet) nace, se desarrolla y fenece gracias a las más desenfrenadas pulsiones humanas.
7. Y profusión de escenas subidas de tono (y de todos los colores) para corroborar el punto anterior y para incidir en la esquizofrenia de la protagonista.

Creo que no me he dejado nada. De todas formas, si es así, pido disculpas, que la neurona anda un pelín tocada debido a una incipiente congestión nasal.

¡Hasta pronto!

lunes, 14 de febrero de 2011


CADA INSTANTE DE LA VIDA
ES UN PASO HACIA LA MUERTE.
(PIERRE CORNEILLE)

Indudablemente (y no es la primera ocasión en que lo afirmo) Clint Eastwood sabe crear cine. Y con su último largometraje, Más allá de la vida, vuelve a recordárnoslo ofreciéndonos una cinta de elevada pureza y de milimétrico desarrollo argumental. Pero, si comparamos este trabajo con otros, es indudable que la sensación que nos asalte es la de que le falta emotividad.

Después de un espectacular arranque (la secuencia impactante del tsunami), el filme deriva en el planteamiento de tres historias que tienen lugar en tres ciudades distintas (San Francisco, Londres y París: por cierto, ¿a qué se deberá la belleza de los escenarios de los planos europeos y la húmeda frialdad del escenario norteamericano?). Y, así, y con el previsible razonamiento, por parte del espectador, de cuándo los tres personajes principales coincidirán transcurre el metraje de la película hasta el poco sorprendente desenlace.

Este hecho de algo más que conocido no resulta novedoso en Eastwood (ya me ocurrió al ver Million dollar baby, Gran Torino o Invictus, por ejemplo). Y me agradó, por supuesto, que el realizador supiera contarme una historia sin engaños ni golpes de efecto. No obstante, insisto en que, con esta última muestra de su genio, no me he emocionado a pesar de que el tema lo propiciaba. Todo lo que me obliga a cuestionarme si el realizador se habrá propuesto ofrecer este clima distante y helado. Entonces, no podré objetarle nada.

domingo, 6 de febrero de 2011


LA HISTORIA CUENTA LO QUE SUCEDIÓ;
LA POESÍA, LO QUE DEBÍA SUCEDER.
(ARISTÓTELES)

Después de una intensa semana de trabajo y pocos momentos para el ocio, dedico unos minutos a la actualización de este blog-miscelánea.

Y vuelvo a compartir con vosotros un poema de Antonia. Según me explica su autora, hace más de veinte años que lo escribió.

Mira, ahí está.
Es la mar
que, como cada día,
me aguarda,
cara al viento,
con las primeras
luces del alba.

¡Mira!
¡Qué hermosa!
¡Y qué eterna!

Es la mar,
mi amante,
que, con su bruma,
me envuelve
y me prende
en el deleite
del transcurrir
de su oleaje.

¡Sí!
Es la mar,
mi amante,
que, hasta la arena,
voluptuosa se acerca
para besarme.

¡Mira!
¡Qué hermosa!
¡Y qué eterna!

¡Mira
su verde
mirada inmensa!
¡Mira
sus brillos
multicolores!
¡Mira
cómo se sorprenden
sus mejillas!
¡Mira! ¡Mira! ¡Mira!
¡Qué hermosa!
¡Y qué eterna!

Mira
con qué derroche
de alegría
saltan las gotas
de espuma
que la van
vistiendo de pedrería.

¡Mira...!
¡Qué hermosa!
¡Y qué eterna!

Es la mar,
mi amante,
mi soberana.

Y mira
su lujuriosa entrega
cuando clavo
mis ojos en ella.

Es la mar,
mi amante.